El Morlaco, un enclave descuidado

Tener un parque natural en la misma ciudad y ver que no se cuida y que además se maltrata es frustrante. Una sensación que experimentan los vecinos que residen en los alrededores de El Morlaco, que a diario son testigos de cómo se va deteriorando este pulmón verde de 160.000 metros cuadrados que tiene Málaga. La escasa limpieza, falta de mantenimiento, ausencia de vigilancia y la presencia de personas que lejos de cuidar este enclave tan privilegiado lo maltratan propician esa sensación de desazón. «Es una pena, una vergüenza y existe peligro de incendios tal y como lo tienen entre el Ayuntamiento y la empresa de mantenimiento», se queja Antonio Linares y María Victoria, dos vecinos de la zona que frecuentan el parque y que conocen sus rincones como la palma de sus manos. En un recorrido con ellos por el enclave, descubrimos lo que en realidad encierra este bello paraje. Empezando por el mirador, lugar donde la presencia de fragmentos de cristales en el suelo y en los alrededores delata lo que allí sucede. Porque según estos vecinos, el parque es utilizado por jóvenes para hacer botellón, ya sea en horas en el que el recinto permanece abierto o cuando cierra sus puertas. «Se quedan dentro del parque ocultos cuando cierran o saltan por algunos de los puntos de la valla que hay rotos», dicen. La visión que se obtiene al asomarse al mirador es desalentadora: cristales de botellas y envases rotos total o parcialmente, pues cuando terminan de beber acostumbran a estrellar las botellas contra las piedras. El muro, además, está pintarrajeado.

La suciedad se hace más presente aún en la zona conocida como ‘El circo romano’, una pequeña vaguada que acoge un antiguo redil que en su día fue restaurado por los propios vecinos y donde aparecen esparcidas bolsas de plástico, vasos, envases de todo tipo, botellas, cartuchos de pipas y demás desechos alrededor de un banco que han llevado allí. No es el único mobiliario desplazado, pues otros bancos del parque también han sido colocados en otros rincones más ocultos, y algunos de los que quedan están en bastante mal estado. «La limpieza es escasa y además no hay mantenimiento porque no reponen el mobiliario roto», se quejan. En el parque es fácil ver también árboles caídos, lo que en opinión de estos vecinos «constituye un peligro, pues cualquier día se puede producir un incendio».

El recinto cuenta también con una entrada por Parque Clavero, cuyos vecinos más próximos ya expresaron hace días su temor a que se declarara un incendio en el parque que afectara a sus viviendas, pues ya ha habido antecedentes, los últimos este mismo verano.

«Esto es una lástima, porque el deterioro va a más y no ponen remedio. Aquí viene un empleado de la empresa de mantenimiento, pero no existe una limpieza en condiciones del parque ni tampoco reponen lo que se rompe», dicen los vecinos, que añoran los tiempos en los que el parque contaba con vigilantes que mantenían un control sobre el paraje.

Fuente: Diario Sur

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