Un solar que solo da problemas

Vecinos de El Palo vienen soportando desde hace tiempo las molestias ocasionadas por un solar existente a la altura de la calle Corchuelo. Una finca que lleva abandonada más de cinco años y que con el paso del tiempo se está convirtiendo en un punto negro, ya que en su interior se acumula vegetación y también basuras que hay quien arroja indebidamente y que están haciendo proliferar la presencia de ratas y ratones en la zona. «La otra noche me tuve que ir de mi casa a las dos de la mañana porque entraron cuatro ratones», dice Antonia Segovia, una mujer que vive junto a sus dos hijos de 14 y 11 años pared con pared con el solar.

Los trapos puestos en las rendijas de las puertas y ventanas de su casa tratan de impedir la entrada de los roedores, algo que no consigue pese a vivir casi atrincherada y con trampas para los ratones. «Tengo la casa ‘desarmá’, todo revuelto, los ratones ya me han picoteado la ropa y mi hija no puede abrir la ventana de su cuarto », se queja. Otras vecinas de la zona están igualmente asustadas por la presencia de los roedores, aunque éstos no guardan el mismo sentimiento, pues aseguran que campan tranquilamente a sus anchas, no se asustan y tienen viviendas donde elegir. Como la de Isabel Azuaga, que también vive pared con pared con el solar baldío, por lo que mantiene cerradas las ventanas colindantes porque ya ha sufrido la visita de los ratones en su terraza. El temor a que los roedores se cuelen en las viviendas ha llevado a los vecinos a poner también rejillas en las alcantarillas para evitar que se metan por allí. «El Ayuntamiento debe obligar a los propietarios a que limpien el solar y si no lo hacen, que lo limpie el propio Ayuntamiento y luego le pase la factura, porque de seguir así esto se puede convertir en un foco de infección», señalan Rafael García, presidente de la Asociación Colectivo Paleño, y Rafael Caparrós, presidente de la Asociación de Vecinos Zona Popular de El Palo. Junto a la presencia de roedores y ratas de considerable tamaño, existe también una preocupación: Las malas condiciones de la pared de la antigua finca, donde hace años estaba el restaurante Juan Perico. Ya hubo un derrumbe y los vecinos temen que se pueda producir otro, ya que hablan de la existencia de una viga de grandes dimensiones que descansa en esos muros.

Arroyo Jaboneros: suciedad junto al cauce

Los muros del Arroyo Jaboneros, entre El Palo y Pedregalejo, deben ser un lugar donde se reúnen personas para beber y comer. Una deducción que no sería tan evidente si no fuera por la cantidad de basuras y suciedad que se encuentra en la zona, en el mismo cauce más próximo a El Palo y a unos metros del puente que salva el arroyo. Botellas de cerveza, de refresco, latas, envases de todo tipo, tanto de comida como de bebidas, se acumulan en la zona dando una mala imagen de un lugar donde existen papeleras para depositar los desechos.

Fuente: Diario Sur

Guarda el enlace permanente.

Comentarios cerrados.